Una vida sin sentido.

 

Jamás imaginaría que hoy, a mis 39 años, cuestionaría de forma errática, el hecho de haber llegado al mundo y es que, en esta sociedad, las personas no se detienen a pensar antes de decidir copular y no cuidarse, en la consecuencia que esa acción trae, seguimos y me incluyo, trayendo hijos al mundo, sin responsabilidad, sin pensar en ese humano que vendrá al mundo por la razón que sea y cuales serian sus carencias, sus limitantes, su contexto, su bienestar. Obviamente, nadie se detiene a pensar semejante cosa cuando el deseo de la carne es grande y nuestros instintos nos envuelven en solo satisfacer un deseo. 



Mis padres se casaron con una historia de noviazgo un poco turbulenta y poco romántica, hasta organizada y cuadrada por la necesidad de mi abuela de casar a mi padre con una buena mujer, de reputación intachable y a punto de dejarla el tren porque  a sus 37 años, no se había nunca comprometido, nunca entenderé porqué.

Realmente no se que día se casaron porque no lo encuentro importante pero cabe resaltar que ese día, en aquel caluroso pueblo polvoriento y abandonado, se casaba, por fin, la solterona mas deseada del pueblo, según mis tías, sus hermanas y el distinguido profesor Nacho, pue venia de una familia adinerada, llamativa y poco usual. Mi padre, a sus 34 años, había sido un alcohólico toda su vida, y el día de su matrimonio, no seria la excepción, pues llego borracho, tarde y casi que sin poder mantenerse de pie para dar el siguiente paso serio en su vida. Mi madre se caso enamorada, o eso me dicen, pensando que mas allá de conformar un hogar, tendría un buen hombre a su lado pero como dice el dicho, el que es, no deja de ser y cuanta razón hay.  Como la decisión de algunos, puede cambiar la vida de alguien de manera tan determinante y no responsabilizo directamente a nadie pero desde la artífice de este matrimonio arreglado y las decisiones de mis padres, fue el acabose de lo que seria mi vida. 

Mis abuelos por parte paterna, era una clase de matrimonio muy común para esa época. La niña de 13 años que casaron con el viejo de 27. Si, un viejo y un maldito enfermo!. En esa época no existía al parecer la pedofilia. Conozco pocos detalles pero para mi, suficientes para entender un poco hoy día, la actitudes de esa abuela pero para cuestionar el hecho de no romper patrones y cadenas. Mi abuela era una mujer empoderada, amaba el dinero viniera de donde viniera y se hizo camino comprando y vendiendo lotes y fincas en la zona de Urabá junto con mi abuelo que era un tinterillo del pueblo, que vivía con lo necesario porque no le gustaban los lujos ni las comodidades, que se alimentaba de mala manera solo por no gastar y todo sus ahorros, los invertía en propiedad. Era el tipo mas miserable y tacaño que conocí en mi vida y tal vez por eso, solo recuerdo que mis abuelos vivían en habitaciones separadas, ella, con lujos exagerados para su edad y él, pues... a duras penas ,cabía en su cama. Recuerdo que el señor Luis, mi abuelo, era un hombre letrado, muy inteligente y extremadamente adicto a la lectura, admiraba eso de él. Era un diccionario andante, de carácter fuerte, parco, algo insensible y encerrando en su mundo. Nunca lo vi sonreír, jamás lo vi darle un abrazo a mi abuela o sus hijos, un padre ausente que solo daba lo necesario para que ellos vivieran y aportador de dinero para sus estudios. Solo recuerdo ser cariñoso con un nieto, que nació de su hija Olga, la mayor de todos y un seminarista que se quedo unos días en casa y se iba a ordenar para ser cura dentro de poco, hoy día es un cardenal y pues, uno de tantos secretos de la familia paterna. aunque parecía ser un secreto a gritos. Todo en esa familia era un misterio. 

Mi padre tenia 7 hermanos, 5 hombres y 2 mujeres. La menor, Marina, se caso con un primo lejano que recursos económicos cuestionables pero llamativos para la abuela. Fue de las primeras que emigro de aquel hogar, pues al parecer, mi abuela se había dedicado a viajar y hacer sus negocios que dedicarse al hogar y la cantidad de hijos que había parido. Dado esto, también fue una mamá ausente, dejando a cargo de empleadas domesticas el cuidado de sus hijos y cuando Olga creció, la hija mayor, le dejo la responsabilidad a ella del cuidado de sus hermanos, fue así, como uno de ellos murió ahogado por una fiebre, pues lo cubrieron tsnto con mantas en su ignorancia, que se asfixio; murió a los 8 meses de nacido. Entre muchas barbaridades de abandono y maltrato que vivieron mis tíos, empecé a entender en mi madurez el accionar de algunos aunque, reprochables y asqueantes. 

Para aquella época del matrimonio de mis padres, la tía Marina, ya estaba casada, tenia dos mellizos hermosos y fueron los padrinos de aquella boda, dándoles a mis padres como regalo, una casa en una lujosa urbanización que ese tío político estaba construyendo en el pueblo y un viaje de bodas a la ciudad de Medellín, donde mi abuela tenia una casa grande y seria el recibimiento de la feliz pareja. 

Mi madre venia de una familia humilde pero con buen gusto, mis tías eran unas damitas distinguidas por su buen porte y belleza y mi madre, bueno, ella era especial. Era alta y esbelta, de pocas nalgas pero unas piernas largas y unas caderas hermosas y un perfil un poco griego y poco respingado. Era una mujer buena, sensible y dedicada a la costura, ella misma diseño su traje de novia. Vivía con mi abuela Adela, una señora renegona pero buena y dedicada a sus hijos. No sé en que trabajo mi abuela para sacarlos adelante porque le toco sola con 4 y pues, hizo su papel muy bien porque todos fueron buenos y trabajadores. Tal vez en eso se fijaría mi abuela Emilce, porque plata no tenia aunque no tenían carencias, no le sobraba el dinero. Mi madre, de los vagos recuerdos que tengo de ella, era buena, me amo y me cuido hasta donde pudo, sufrio en silencio al ver que se había casado con un hombre mezquino y miserable, un borracho que nunca estuvo presente, que tenia buena reputación como docente pero un don juan que había embarazado la empleada de servicio de su casa cuando aún estaba soltero pero alegaba que esa bebe llamada Paola, también podría ser de dos de sus hermanos, parece que todos habían hecho fiesta con la chica que ayudaba en casa y pues la duda siempre quedo, pero el apellido se le puso y a la final, un tío se hizo cargo. Mi padre fue maltratador física y verbalmente y aparte, abusador, parece, según una tia alguna vez, mi madre ya no quería tener intimidad con él porque siempre llegaba borracho y pues, él, la abusaba.

A ella solo pude disfrutarla 5 años, de las cuales dos, estuvo muy enferma, siempre le dolía la cabeza y con recuerdos vagos, la veía en el baño, sentada en una silla con una tía bañándola y ella quejándose de su dolor, realmente no se donde le dolía pero supongo que era intenso. verla llorar se había vuelto una constante y aún si saber ni entender que le pasaba a mi madre, me atendió y cuido hasta donde pudo. Son tan pocos los recuerdos que tengo de ella que duele no haberla podido disfrutar, dentro de mi inocencia, no sabia que esos días serian los últimos y que serian los únicos años felices de mi niñez. Mi madre murió un 31 de octubre y la noticia llego una noche que jugaba en la calle con la niñas del barrio; recuerdo que mi tía me abrazo y me susurro al oído que mi madre se había ido para no volver, no entendía y le pregunta, ¿porqué no me llevo con ella si siempre lo había hecho?. En sus continuos viajes a Medellín por su tratamiento, yo iba con ella, nos quedábamos en la fría casa de mi abuela así que no entendía porque esta vez no me llevo con ella. Recuerdo su velorio, fue en la sala, un ataúd blanco y ella estaba vestida toda de blanco, me alzaron para verla y le decía que se despertara y saliera de allí. Lloraba, lloraba mucho, pues el único ser bueno que tuve en mi vida, se había ido y con ella, mi vida entera. Solo tenia 5 años y a partir de esa perdida, mi vida cambio por completo. Tenia un hermano de 2 años, Diego, de ojos verdes, blanco y hermoso, con problemas de comportamiento que nadie entendía pero que tampoco se esmeraron en buscar respuestas. Mi madre había quedad embarazada de él estando enferma, producto de un abuso de mi padre estando ebrio. El cáncer cerebral de mi madre y al alcoholismo de mi padre, fueron determinantes para la discapacidad mental que hoy tiene mi hermano pero todo esto, lo aprendí estando adulta.

De Diego, les contare después, por lo pronto, la muerte de mi madre, trajo consigo un cambio en la vida de todos. Mi padre, no supo que hacer con tanta responsabilidad, solo, viudo con dos hijos a su cargo y una familia política que lo detestaba pero él, tenia otros planes, calculados desde mucho antes de la muerte de mamá. Un día estando mi madre enferma, mi padre me llevo a visitar una familia, recuerdo caminar con él de la mano, había mucho polvo y mis zapatos eran amarillos de la tierra. Era una familia muy pobre, con varias hijas adolescentes, una señora muy mala carosa y un señor muy amable. En mi corta edad, no entendía que hacia alli, pero el tiempo me lo fue mostrando.

Mis tios decidían el futuro de Diego y yo, con quien nos quedaríamos y aunque mis tíos eran buenos, casados y hogares estables, nosotros éramos dos, con un padre y además, una familia por parte de él, adinerada. Nuestro futuro se vio oscuro porque a  mi hermano nadie lo quería, si, así es, nadie lo quiso por que era un bebe con muchos problemas y todos le sacaron el cuerpo. A mi al contrario, mi tío Carlos quiso adoptarme legalmente, tenia 3 hijos hombres y necesitaban la niña. Mi padre muy orgulloso y  sacando pecho, dijo que no y sinceramente, hubiera sido lo mejor para mi. Con tanto alboroto, mi padre fue sacado de la casa de mi abuela materna y busco otro hogar porque la casa que los padrinos le habían regalado, aún no estaba disponible.  

Resulta que la familia que habíamos visitado mi padre y yo unos meses antes de mi mamá morir, era de una de sus alumnas, una chica de 16 años, con un niño de 1 año. Una adolescente hermosa, rubia que a mi papá le encantaba y estaba en coqueteos con ella ofreciéndole el cielo y la tierra para que lo aceptara pero el trato era esperar a que mi madre muriera para podérsela llevar a vivir juntos y pues, ese día, me llevaron a mi, para que mi futura madrastra me conociera. Si, asi de ruin era mi padre. 

Y pues resulto que mi padre se fue a vivir con la chica al mes exacto de mi madre morir. No puedo describir que causo esto en mi familia pero supongo que nada bien porque era un tipo viejo viviendo con una niña. Al tiempo mis tíos se dieron cuenta del maltrato al que éramos sometidos por la chica y mi propio padre. 

La casa de regalo de bodas ya estaba lista, ¿adivinen quien la estreno?, si, la niña jugando a ser adulta y madre de 3 y bueno, pronto de 4, mi padre la había embarazado. No fueron épocas buenas o por lo menos, no para mi hermano y yo. Mi padre era cada vez mas alcohólico y no se daba cuenta el maltrato físico y psicológico al que estábamos siendo sometidos por su nueva mujer y la familia de ella. Mi hermano era un niño que no podía controlar sus esfínteres, había que darle la comida, bañarlo y atenderlo. Zoraida, como así se llama la mujer, le pinchabas las nalgas con un gancho cada que Diego se hacia popis, le untaba su carita y luego lo manganeaba. Diego, es un niño de ojos color miel, blanco y risos  cafés, un bello bebe que nadie quiso hacerse cargo porque mas que amarlo como familia, lo vieron como una maldita carga y a mi, si, a mi si me querían pero también estaba en el abandono total, me comía la dermatitis que tenia, mi cabeza estaba llena de llagas y costras. Mi tía Nelly, hermana de mi madre, iba a visitarnos y a curar las heridas que teníamos por cualquier razón inventada por la malvada madrastra. Rogaba a mi tía que nos llevara con ella pero era una mujer viuda que acababa de perder también a su esposo, concejal del pueblo, asesinado cuando lo confundieron con otro. 

Mi tia Nelly, tenia una hija, hermosa y blanca a la que mi madre adoraba y confeccionaba vestidos, era buena para ese entonces y los fines de semana, mi padre nos mandaba para donde los tíos, mas que a visitarlos, para deshacerse de nosotros, porque la madrastra estaba cansada de lidiar con niños que no eran de ella y estaba agotada con su embarazo. Son vagos los recuerdos pero los primeros años en la vida de un niño son determinantes para su vida y el desarrollo de su personalidad. En Diego, toda mi familia se cago, y  ¿en la mía? hasta el día de hoy, detesto haber nacido. No hay un solo día que no piense en la muerte pero esa, es otra historia. 

Dentro de esa casa, que antes de yo nacer, seria la casa de la familia que construirían mi padre y mi madre, fue la casa de horror para Diego y para mi. Los maltratos constantes a los que éramos sometidos, hicieron que mi tía llamara a mi abuela y pedirle que interviniera, vaya que fue peor el remedio!. 

Mi medio hermana nació, hermosa, blanca y ojos color miel igual a su madre pero con rasgos de mi padre, el Rondón era fuerte y determinante a pesar de sus hermoso ojos. Recuerdo que mi abuela estaba loca con esa niña, aparte de todo, era una mujer clasista y racista y aún así, estaba casada con un hombre de piel morena. Mi padre era moreno y bueno, arreglo la raza metiéndose con la alumna. 

A mi abuela le pareció que vivíamos en una pocilga y si, era una casa terminada, bonita pero mi padre nunca compraba nada para una vida cómoda, las pocas cosas que habían, era de mi madre y hasta las joyas de ella, se las quedo la madrastra. Así que decidieron irse a la casa principal de mi abuela, que quedaba cerca al parque principal del pueblo y la casa quedo desocupada por un buen tiempo. Decidieron el futuro de los niños huérfanos y mi abuela decidió llevarme con ella a Medellín, yo tenia cerca de 7 años o menos, no recuerdo. Diego creo que tuvo mejor suerte y se quedo a cargo de una vecina de mi abuela en Medellín, una señora llamada Doris, amable y cariñosa que sin reparo se hizo cargo. Mas tarde me entere que mi padre le había prometido un pago mensual que nunca recibió y asi duro por algunos años. Lo mas triste de todo es que Diego y yo estábamos cerca, con solo salir a la ventana, podía verlo jugar en el balcón de aquella esquina pero no compartíamos, no jugábamos ni nos hacíamos compañía dentro del abandono de mi padre y la ausencia de mi madre. Creció con una familia que no era la suya, y yo, vivía mi propio infierno. 

Mi abuela tenia una casa unifamiliar en un barrio normal de Medellín. La casa donde siempre llegaba mi mamá y yo cuando venia a sus quimioterapias. Era una casa grande y hermosa, de 3 plantas, lujosa y al mismo tiempo guardaba un frio penetrante que no podía describir, pues Medellín no se caracteriza por ser frio ni caliente, un clima delicioso pero en esta casa, el ambiente siempre fue denso. 

Ella vivía con su hija Olga y su pequeño hijo Daniel, el hijo que tuvo con el seminarista, además, estaba mi abuelo por temporadas y su hijo Juan Carlos, el menor de todos. De entrada, mi abuela me enseño cual seria mi espacio y bueno, no fue lo que esperaba pero estaba mejor que donde mi padre. Dormía en un cuarto sin puerta con ventana a un patio en la segunda planta de casa. Al costado dormía el hijo menor, Juan Carlos y en los cuartos de al frente, mi abuelo y mi abuela. En esa cuarto, viví momentos turbios que marcaron mi vida. Nunca me sentí protegida, al contrario, mas vulnerable y deseaba mil veces estar con la madrastra que  en esa casa. En ocasiones, Olga se trasladaba de cuarto y subía a dormir conmigo, era un camarote y yo dormía arriba. Ella, si, esa tia, hizo mi vida un infierno, bueno, no todo el crédito se lo llevaría ella.

Olga era una mujer adulta, amargada, solterona, envidiosa y arribista. Había sido la empleada de mi abuela por muchos años, encargada de cuidar a sus hermanos, responsable de cosas que a su corta edad que no le correspondían y asi fue creciendo, sin una vida propia, dominada y a merced de su madre. Mi llegada a la casa de la abuela, la había puesto a ella en mi contra, pues con el tiempo entendí que mi presencia y mis gastos, según ella, serian compartidos con su hijo , Daniel. Ya aquel niño no era el centro de atención de la casa, también estaba yo pero lejos de entender aquellos motivos, a esta mujer yo le tenia pánico. Era cruel y me obligaba hacer cosas que hoy día son motivos también de distanciamiento con mi familia paterna. Yo fui criada a imagen y semejanza de lo que son ellos, afortunadamente, crecí, madure y decidí abrirme camino sola.

Mi abuela me busco colegio y esa escuela era  mi único refugio, aunque era una niña rechazada y burlada, porque nunca nadie asistía a mis reuniones escolares, nadie me recogía a la salida del colegio, nunca llevaba dinero y mi lonchera daba risa y era irónico, porque los niños pensaban que era rica por la casa tan opulenta y bonita en donde vivía y si, mis abuelos tenia dinero, mas del que yo sabia pero las carecías en algunas cosas eran absurdas porque cuando mi abuela no estaba, la comida era mala, el maltrato aumentaba por parte de la tía Olga, nadie tenia que ver con mis necesidades y mi abuela, pues, ella nunca se había hecho cargo de sus hijos, no se porque ahora seria diferente. Recuerdo que los vecinos, entre ellos, Doris, me ayudaban con algunas cosas del colegio como asistencia y firmas porque nunca nadie se hizo cargo y empezó a notarse de algún modo, el abandono en el que estaba a pesar de vivir con tantas personas. Yo, además, tenia que encargarme de los quehaceres de la casa porque ya éramos Olga y yo las mujeres de la casa y no había forma de que pagaran una empleada con nosotras ahi. Me volví en la esclava de mi abuela, era una persona que no podía verme quieta sin hacer nada. Yo nunca supe que fue dormir un domingo hasta las 10 de la mañana, no supe que era jugar con muñecas, ir a un parque, ver t.v los domingos y comer pizza. Yo era la empleada de la casa, la que hacia los mandados, el conejillo de indias de la tia Olga y el juguete sexual del tio Juan Carlos. Si, ese que cuando no estaba la tia en mi cuarto durmiendo, se pasaba a media noche y me tocaba, manoseaba mis pequeños senos y tocaba mi vagina. Me decía que era un juego pero que nadie podía saberlo mas que los dos y si, el empezó a estimular mi deseo sexual, tenia 8 años y era un tema que duro muchos años, todas las putas noches mientras viví en aquella casa. Lo odiaba pero me gustaba, me hacia sentir bien aquello que yo sentía porque nunca me penetro, jamás lo hizo pero sentía placer cuando tocaba mi vagina, estimulaba mi organo y besaba mi boca, besaba mis senos y dentro de mi inocencia, le conté a mi tía Nelly una vez que llamo a preguntar como estaba. Sabia que le había prometido a ese tio que era un secreto pero dentro del gusto que en ocasiones sentía, me sentía vulnerable y avergonzada y no entendía porque. Nunca nadie me enseño a cuidar mi cuerpo, a protegerlo y a hablar cuando alguien lo ultrajara, no sabia que eso era abuso y bueno, esa confesión desato un desastre y el odio de mi tia, mi abuelo y todos en la casa. Yo me estaba inventado esa historia, yo era una mentirosa, yo era una vergüenza y de hay en adelante, mi vida fue peor que antes. Pues ya sufria de maltrató físico de Olga, por todo o nada me pegaba, me halaba el cabello, me decía fea, gorda, plana y huérfana. Si, creo que lo mas doloroso fue eso, recordarme a cada rato que mi madre no estaba y mi padre había preferido a su mujer adolescente y sus nuevos hijos. Esa tia Olga, me obligaba entrar al cuarto de mi abuelo a robar sus monedas y sus billetes, los que guardaba en un libro para dárselos a ella y asi comprar regalos para llevárselos a algunos conocidos en fechas especiales. Olga no trabajo nunca, termino su colegio y se dedico a cuidar sus hermanos y su vida la dedico a estar a merced de mi abuela prácticamente, mi abuela le daba todo a ellas y a su hijo Daniel. Entonces el dinero a ella no le sobraba, no tenia, solo lo que recibía de mi abuela y bueno, aunque había mucho, era solo de mis abuelos y ambos no eran los mas bondadosos. Mi abuela era una mujer bien vestida, gastaba en lujos y comodidades para el hogar pero dentro de su abundancia, también era tacaña. Eran austeros con la comida y mi abuelo, por dios! jamás olvidare el día que hizo un arroz con el agua de un hígado cocinado por no botarlo, nadie lo comió, el arroz se daño y al otro día, lo calentó y así se lo comió y obligo a los demás a comerlo. A todos nos dio daño de estomago. Compraba comida y la guardaba en su cuarto en una pequeña nevera que tenia y una alacena y todos los días le daba a Olga la ración de lo que iba a cocinar. Nunca recuerdo en mi niñez estando con ellos, comer mas que arroz, frijoles y agua de panela. Realmente mi abuelo era miserable y nadie mas que aquellos que vivíamos en aquella hermosa casa, sabíamos la realidad de lo que se vivía de puertas adentro. Cuando mi abuela estaba, porque se la pasaba en el pueblo o visitado la tia Marina, la madrina de bodas de mi padre y la madrina de mi bautizo, era la única vez que medio comíamos decentemente, aunque mi abuelo comía chicharrón todos los días y cuando mi abuela estaba, se comía carne y bueno, no era siempre, a veces nos tocaba huevo jajaajajjajaj ptm! seguro la plata se la llevaron a la tumba estos miserables de mierda. 

Cuando llegaba la tia Marina de visita con los primos, yo era feliz, amaba ver a Andrés, uno de los mellizos, era alto, blanco y los ojos azules y lo mas tierno que pude conocer a esa edad. Me hacia sentir bella y especial pero mi tia Olga le metía cizaña a mi abuela cuando nos veia reir y jugar y de inmediato me llamaban a hacer algo. Marina era una mujer elegante, de sociedad dentro de los negocios turbios que manejaba su primo-esposo. Ellos si eran derrochadores a morir. Cuando llegaban a la casa, mercaban y la comida abundaba, era el momento de tomarme un yogur o una fruta. Recuerdo que el chofer, Carlos, un hombre pequeño, joven y gordo era un tipazo, me defendía de la bruja de Olga y de la intensidad de mi abuela que siempre tenia que ponerme hacer algo para que no estuviera con los primos o bueno, mi primo favorito. Todos se sentaban en el comedor y yo no podía comer hasta que todos terminaran, mi abuela tenia en un pedestal a la hija rica, la atención desbordada por ellos no la entendía  y las diferencias que ella ponía entre mis primos y yo, tampoco. Me sentía como la hija de la empleada o la recogida del pueblo, así me sentía y ese chofer, me defendía porque ni mi tia Marina que era mi madrina, lo hacia. Ella al contrario, me llenaba de regalos, ropa, joyas pero créanme que estaba cansada de eso, ya lo tenia, mi abuela llenaba su ausencia con cosas materiales y yo lo único que quería era un maldito abrazo y que me dijeran que todo estaría bien, que no era lo que decían y que no era culpable del abuso del tipo. 

Cuando exploto lo del abuso del tio, mi vida se convirtió en un infierno peor del que ya vivía. Mi tia Marina prefirió no volver a la casa porque seguro yo culparía a sus hijos de algo, por dios, tenían solo dos años mas que yo, luego de algunos años, me di cuenta que la cizaña de mi tia fue intensa para que ella me cogiera odio por chismosa, dejara de darme regalos y que la conflictiva y mañosa, era yo y no porque era obligada por ella y abusada por ese tio. Mi abuelo me creía una mentirosa, mi abuela decía que su hijo era incapaz y que si así fuese verdad, yo era la culpable porque ella veía que me encantaba estar rodeada de hombres; hablaba de mis primos.  El abuso aumento, el maltrato se intensifico y yo para esa edad de 10 u 11 años ya sabia moverme un poco en la ciudad. Mi abuela me enseño, según ella, a coger bus e ir hacer mandados al centro de la ciudad. Siempre he tenido memoria fotográfica y siempre fui muy curiosa y preguntaba por cada lugar por donde pasábamos así que no se me hizo difícil hacer lo que hice luego.

Mi abuela en el barrio era conocida por prestar altas sumas de dinero a los vecinos con intereses. Yo era la encargada de cobrar esos intereses  y cuando fui creciendo, ese dinero me lo daba mi abuela para comprar mis cosas del colegio y mis cosas personales así que un día, se me ocurrió huir de la casa con ese dinero; recogí unos cuantos trapos en el bolso del colegio y salí según a clases pero cogí un bus que me llevo directo a la terminal de buses y no me pregunten como pero llegue al pueblo, claro, antes de eso, le avise a la tia Nelly que me iba a escapar y bueno, al final de ese viaje, no espere lo que paso. Mi abuela me estaba esperando en la llegada de buses, había solo una flota, y no era difícil adivinar el horario de salida y llegada para ese entonces. Vi mi vida pasar por un momento cuando la vi, fue tanta la desilusión de verla que lo único que hice fue llorar. Me llevaron a la casa donde mi abuela tenia alojado a mi papá y me escondieron de mi tía, no me dejaron verla. Ella fue la que le aviso a la abuela que yo me había fugado pero sin intención de que pasara lo que paso. Al otro día, me embarcaron en un vuelo a Medellín sola a cargo de la azafata y adivinen qué, nadie quiso ir a recogerme al aeropuerto porque decían que así como me había ido sola, me devolviera sola, pero mis conocimientos en coger taxi y la distancia del aeropuerto hasta la casa no las conocía, además, la azafata encargada no me dejaría ir sola y al final de muchas horas, un tío llamado Richard, me recogió.

Para ese entonces, había llegado a la casa, otro hijo de la abuela, un profesor de educación física que nunca ejerció porque era un zángano flojo. De todos los trabajos lo echaba y siempre recurría al hotel mamá. Allí estaba en casa echándole leña al fuego con todo lo que había pasado pues aunque no fue abusivo conmigo, en ese momento, en algunos años, lo seria. Era un tipo alto y delgado con una mirada que me incomodaba, era morboso, que con solo mirarme, me sentía desnuda. 

Mi familia no se caracterizo por ser unida, amable y sinceros. Siempre vi como entre ellos se traicionaban, eran desleales y peleaban siempre por la atención de los abuelos pero mas que eso, por echárselos al bolsillo esperando alguna remuneración económica. Los valores en esa casa no existían y amor? no sabia que era eso. Mi abuela era una mujer extremadamente católica, que tenia su cuarto lleno de reliquias e imágenes de la virgen y del cristo en la cruz. Iba a todas las misas de semana santa, a procesiones, rezaba el rosario día y noche y aún asi, dentro de tanta devoción, era mala, era mentirosa, deshonesta y ventajosa y yo crecí en ese ambiente ¿Qué podría esperar la sociedad de mi?. 

Siempre cuestione la existencia de Dios, no entendía que un ser tan bueno como lo describían permitiera el sufrimiento de mi hermano y mío. Diego empezó hacer maltrato por algunos miembros de la familia que lo acogió pero a mi abuela ni a ninguno le importo. Y yo, bueno, el maltrato escalo tanto que me acostumbre al abuso y ha no tener una niñez sana.

En temporadas, visitaba a mi papá y me quedaba donde mis tias maternas, era una época donde la verdad, estaba tranquila y feliz. Comía delicioso, jugaba con mis primos y tenia la atención que me faltaba. Empecé a crecer y con el mi cuerpo, me desarrolle demasiado rápido y mi cuerpo se formo de manera precipitada. En una de tantas temporadas visitando mi padre, mi abuela había decidió dejarme estudiando en el pueblo con él, pues la mujer que tenia lo había abandonado y mi abuelas lo había echado de su casa. Volvimos a la que debió ser nuestros hogar siempre, era una casa descuidada con los años; vivíamos al frente del comando de la policía del pueblo, y en una ocasión, la casa había sufrido los estragos de una granada que le habían lanzado al comando, mi padre nunca la arreglo.

Estuve con mi padre por temporadas y estudiaba en los colegios donde estuvo dando clases. Siempre fui sobresaliente en el colegio pero no era la mejor, era una niña retraída y tímida y se notaba. Mi padre era un excelente docente pero había empeorado en el alcohol y vivía amargado por que su exmujer lo había abandonado y andaba con uno y otro rico del pueblo. Era una mujer hermosa y joven y el haberse metido con mi padre era simplemente huyendo del infierno que vivía en su casa. 

Los fines de semana iba donde mis tías, estando en el pueblo, me sentía la niña rechazada por mis primos, tal vez ya traía el rechazo marcado desde la casa de mi abuela y eran imaginaciones mías. Ya empezaba a mostrar algo de personalidad y era muy inestable emocionalmente. Vivía prevenida y todo lo que no tenia donde mi abuela, lo buscaba donde mis tias aunque solo Nelly era especial conmigo, siempre me cuido y me protegió de alguna forma pero no se porque de alguna forma, generaba envidia en mi prima Marcela, era hija única y cuando estaba con su casa, mi tia se desbordaba en atención y cuidados, tal vez porque era una niña huérfana, con abusos de maltrato y abandono y quería de algún modo aliviar eso. Ella, mi tia Nelly, fue la única que creyó en mi abuso. Le había prometido a mi madre cuidarnos al morir ella pero como era de bajos recursos, docente de un jardín infantil, viuda con una niña, pensó que estaría mejor con mi abuela y de alguna forma se sentía culpable. Era una mujer generosa y buen, cariñosa que me enseño muchas cosas y siempre le rogaba que se quedara conmigo, deseaba estar con ella siempre y pues nunca paso y cuando pudo pasar, yo ya era una niña rota, llena de cicatrices y miedos. 

Mi padre todos los días llegaba borracho a casa, yo misma debía prepararme comida porque no tenia quien me atendiera, Nelly en las tardes cuando salía del trabajo, me llevaba alimentos para mi cena y cubría algunas necesidades. Cuando encontraba a mi papá en casa, discutían siempre, era un irresponsable que ni el mismo podía cuidarse y a mi? bueno, pensó que yo era su sirvienta y parece ser que también su mujer. En muchas ocasiones cuando llego ebrío a casa, se acostaba a mi lado y me empezaba a manosear, tocaba mis pequeños senos en desarrollo y mi cuerpo, me susurraba al odio que hiciéramos el amor. Acordarme me produce nauseas, pensar que volvía a repetir lo mismo que en la casa de la abuela me dejo aterrada y desprotegida. Empecé a entender a mi corta edad que nadie me cuidaría, nadie estaría para mi y empieza mi madurez prematura frente al mundo que vivía y la familia que me había tocado. Ya no podía ver a mi padre igual, le tenia no miedo, pero no lo veía igual sin embargo, era mi padre y en el fondo de mi corazón deseaba que me cuidara. Me hacia promesas que nunca cumplía, me dejaba todo el tiempo sola y muchas veces en la calle porque nunca estaba cuando yo llegaba del colegio y no coincidían nuestros horarios, me tocaba buscar la casa de mi tía que quedaba a dos cuadras para que su empleada me diera de comer. Mi niñez no fue buena, no tuve un hogar propio, un sentido de pertenencia ni raíces. Para esas fechas, mi hermanito seguía en Medellín pero mi padre tenia problemas por que no pagaba su manutención y paso de mano en mano, muchas personas lo cuidaron menos la propia familia. En una ocasión, una de las empleadas del servicio de mi tia Marina, le había pedido a mi padre que se lo diera con papeles, que ella lo cuidaría, pues no había podido tener hijos, no recuerdo su nombre, pero la recuerdo callada y reservada pero amable con los primos y con nosotros cuando visitamos a la tía; Obviamente por el orgullo de macho, le dijo que jamás regalaría a su hijo pero tampoco se encargo de él nunca. la doble moral que abundaba en esta bella familia.

Obviamente lo que pasaba con mi papá me volvió mas callada y retraída y mi tía Nelly, se empezó a dar cuenta que algo no estaba bien. Se lo dije y fue el inicio de lo que hoy se convirtió mi vida. Cuando veo tantos casos de abusos donde los padres y la familia le cree al violador y no a la victima, es imposible no llorar y verme reflejada, ver una niña llena de miedos, de inseguridades y de no saber en quien confiar. Nelly demando a mi papá ante bienestar familiar, una entidad de cuidar a los niños desprotegidos. El escandalo perturbo a mi padre y a su familia. En el pueblo no se hablaba si no del tema y para mi sorpresa, me empezaron a cuestionar sobre mi versión. Ya venia de un abuso por parte de un tío y ahora esto pero lo mas increíble era que me cuestionaran a mi por el hecho de mi padre ser un buen docente, incapaz de mirar con morbo a una estudiante. Mi vida realmente era un infierno y recuerdo haberme tomado unas pastillas que habían en casa de cosas que eran de mi madre, había una bolsa llena de medicamentos y tome lastimosamente los que no eran, unos óvulos amarillos que lo único que hizo fue mandarme al baño. Quería morirme!!!! por primera vez en mi vida no quería existir, le tenia miedo  mi familia y los que no me lastimaban físicamente, me humillaban y decían improperios. Hoy día pienso en esa niña y veo a mi hija y no puedo imaginar por todo lo que sentía y tuvo que pasar, mi memoria ha guardado cosas tan profundamente dolorosas que recordarlas, cuesta. Llego un momento en mi vida que hasta yo misma me cuestionaba si todo lo que pasaba era real de tanto que me decían que era una mentirosa, que porque inventaba todo eso, que si quería llamar la atención de quien y porqué. ¿Era enserio? Claro, que niño no quiere atención y cuidados pero yo necesitaba que me protegieran pero quien, si ellos mismos, los que debían hacerlo, no lo hacían. Mi vida se convirtió en un infierno y en ese proceso para decidir con quien me quedaría, recuerdo que me pregunto el juez con quien quería quedarme, obviamente deseaba estar con mi tía pero ella también me dio la espalda , según, por su estado económico y mi otros tíos por parte de mi madre se hicieron los de la vista gorda, a Nelly la dejaron sola porque ellos pudieron intervenir pero no lo hicieron, no quisieron, no les dio la gana y hoy que lo pienso, estuve sola por parte y parte aún cuando le había prometido a mi madre en su lecho de muerte que no me dejarían sola. 

En la reunión con el juez, recuerdo que mi abuela presionaba y de algún modo me presionaba a mi para que yo me fuera con ella, yo dije que si pero que sin Olga porque ella me maltrataba y de ese tío, no recuerdo para ese entonces que pasaba con él y si el juez sabia de ese abuso. El caso es que quede en manos de ella con patria potestad y todo. El caso acá es que nadie salió judicializado. Mi padre sostenía que todo era mentira y jamás me haría daño pero lo que mas me asombro con el tiempo fue que su exmujer me llamara un día a decirme porque mentía si ella lo conocía y nunca se había propasado con ella, ja! esa maldita tenia 16 años, tenia un hijo y claro que no se había propasado con ella porque ella se acostaba con el por voluntad propia y yo? yo era su hija perra! y me buscaba despechado de su abandono, si , me buscaba a mi que era su hija. 

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